Sofía, una joven madre de 28 años, vive atrapada en un matrimonio sin pasión. Su marido Carlos, agotado por los turnos dobles en el hospital, ya no la toca. Siete meses sin sexo real han convertido su cuerpo -senos firmes, cintura marcada y culo redondo- en una bomba de frustración y deseo reprimido.
Una noche, mientras su hija duerme y Carlos hace turno doble, Sofía decide romper la rutina. Pide pizza por Rappi y cuando Diego, el repartidor de 30 años, llega, el roce de sus dedos al recibir la caja desata todo.
""Mi marido trabaja hasta tarde... estoy sola"", le confiesa. Diego no duda. Entra, cierra con llave y la folla como un animal en el sofá de la sala: la come el coño hasta hacerla chorrear, la penetra profundo, le da por el culo en la cama matrimonial y la llena de semen caliente en ambos agujeros.
Lo que comienza como una venganza de una noche se convierte en una adicción peligrosa. Sofía empieza a pedir pizza todos los viernes, cada vez más arriesgado: en la sala mientras su hija duerme arriba, en la cama matrimonial, incluso mientras su marido está en la casa.
Diego la usa sin piedad: la folla fuerte, la llama puta casada, la llena de leche y la deja con el coño y el culo rebalsando. Sofía se siente viva, deseada y completamente adicta... pero la culpa la está destruyendo por dentro.
Su marido empieza a notar los moretones, el olor extraño, la forma en que camina. La sospecha crece. Sofía vive entre el placer brutal de los encuentros prohibidos y el terror a ser descubierta.
""Mi Repartidor Prohibido"" es un relato erótico extremadamente explícito, lleno de infidelidad, alto riesgo, creampies, sexo anal, humillación ligera y la adicción al placer prohibido. Para lectoras adultas que disfrutan de morbo intenso, cornudo involuntario y la caída de una esposa ""buena"" en los brazos de un repartidor dominante.
Una historia cruda, adictiva y sin filtros sobre cómo una pizza puede destruir un matrimonio... y despertar a la puta que llevamos dentro.