En algún momento usted ha sido, es y será peatón y/o conductor, por ende se encuentra expuesto a un accidente de tránsito, esto es una problemática que acontece a nivel mundial, que lamentablemente ha traído, mucha tristeza, descontento, incertidumbre, traumas a las familias que se ven inmersas en una circunstancia de esta índole, esto también constituye materia de preocupación a nivel gubernamental, a tal extremo que en la actualidad es motivo de debate legislativo y se impulsa una política encaminada a aminorar los accidentes de tránsito en nuestro país debido a las pérdidas humanas, los daños físicos, materiales causados por la imprudencia, impericia, negligencia de conductores y/o peatones en el actual sistema vial; sin embargo, es una realidad el hecho de que en algunas ocasiones se observan buenas relaciones entre los participantes en un accidente automovilístico, quienes tienen la disposición de alcanzar un acuerdo justo y razonable dentro del suceso acontecido, sin verse en la necesidad de avocarse a un proceso judicial largo, lento, costoso, en el cual la autoridad que se encargue de juzgarlo desconoce ciertos aspectos de lo ocurrido, sólo tiene ciertas ideas o perspectivas de lo sucedido y en consecuencia impone una solución que no es cónsona a los intereses de los afectados. Es por ello que el propósito de este trabajo de investigación se orienta a buscar una alternativa diferente al modo tradicional como se han tratado los procesos de lesiones personales culposas, relacionados con la materia de tránsito.